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3 de junio de 2013

Cabeço d'Or. Cualquier cosa menos trail

Ultimamente, siempre que quedamos Alvaro, Jaime y yo para correr, la coas tiene peligro. Cada vez nos apetece más pisar nuevas trochas, abrir nuevos caminos, llegar a sitios desconocidos.
Y así nos pasó el otro domingo en el Cabeço.
Alvaro con sus FiveFingers estaba preparado para cualquier cosa.
Así que iniciamos la subida dirección a la zona de escalada por Racó Caldera, una vaginal y preciosa brecha en la pared, de color anaranjada, que escondía interesantes rincones y ofrecía bellas vistas al que se atreviera a arrimarse.




Destrepamos al llegar al final de la brecha y comprobar que mejor idea era no seguir. Varias mochilas, cuerdas y cascos de escaladores están por allí al resguardo. Las dejamos donde están. Pero también pensamos que algunos se podrían llevar restos de aparataje que para montar algunas vías se han dejado por allí tirados (como un trozo de silla)



Y seguimos por el sendero hacia arriba, pero no por mucho tiempo. La roca nos atrae. Las masivas piedras, cual fuerza gravitacional, nos obliga a salirnos del camino marcado, y casi sin darnos cuenta nos encontramos de nuevo trepando, agarrándonos a la roca con pies y manos, abrazándonos a ella, dejando que nos lleve hasta arriba.
Y hasta allí llegamos.
Trotando menos. Disfrutando igual.
Gracias amigos.

1 de noviembre de 2011

Circular en el Cabeço

    • Distancia: 22 km
    • Desnivel positivo: 1070m
    • Track en formato gpx (pincha aquí)

Para celebrar Halloween nos hemos reunido en el abandonado Sanatori d'Aigues, Pez, Juanito y servidor para hacer la trotadita correspondiente.




Hoy nos hemos decidido por  el Cabeçó con la mente puesta en la Yeti, sumando no sólo km sino también algo de desnivel.


Así nos ha salido una nueva media maratón, pero en este caso sin poder desayunar con porra. Hemos tenido que conformarnos con el café con leche y la tostada en el chiringuito del Club Naútico de Campello, recién abierto a las 7 am.
De allí directos a Aigües, donde algunos personajes celebraban su particular Halloween en tan apropiado escenario como es el abandonado Sanatori.


Pez hace de guía, puesto que la ruta escogida es su denominado TIC (Trail Integral del Cabezó) que hace una entretenida circular por la sierra, coronando la cima, predominando senderos en la primera mitad y pistas en la segunda, para sumar un total de 22 km y 1100 metros positivos.
No está nada mal.

Para el tramo final llevábamos preparadas las FF. Pez estrenaba las suyas recién traidas de EEUU. No han sido muchos metros, afortunadamente, ya que yo todavía no tengo bien acostumbrados mis gemelos a esta nueva forma de aterrizar en la zancada. Divertido sin duda.

Terminamos en un tiempo aproximado de 3 horas y media, un poco pasadas las 11 de la mañana, con tiempo suficiente para poder tomar una rápida cañita reconstituyente en Aigues y retornar al mundo urbano. 

Buen entreno, buena compañía, gran jornada.
Quiero más como éstas.


10 de junio de 2011

y con 4 años, hollamos el Cabeço


No dejan de sorprenderme estos chiquillos. Cada vez soy más consciente de que pueden mucho más de lo que creemos, posiblemente por nuestra sobreprotección.
Pero esta tarde, hemos cambiado la falsa protección de la ciudad por la verdadera libertad de la montaña.

Objetivo: hollar la primera cima en familia.

Y para ello hemos escogido los cercanos 1208 metros del Cabeço d'or.

Conforme nos acercábamos al objetivo y veíamos la montaña, Raquel y yo nos mirábamos con cierta incredulidad sobre lo que pretendíamos; pero yo estaba convencido (o casi convencido) de que ibamos a conseguirlo.
De Pau con sus 7 años no lo dudaba, ya está algo más rodado. A los papis, se nos daba por hecho.
Pero Nico, sin todavía cumplir los 5 añitos...
Hemos dejado el coche en la pista de tierra, cerca de la Casa de Seva, para así quitarnos un par de kilómetros de pista que mermarían la voluntad del equipo cuando más iba a ser necesaria. En breve nos hemos encaramado al sendero que asciende en zigzag por la pedrera y sin mayores problemas hemos llegado a la Casa de Polset.
Casi la mitad de la ascensión (unos 300 metros).
Aprovechamos el pla para descansar un poco de la subida, escuadrillamos la casa, el pozo, buscamos una sombra y avituallamiento.

Y nos lanzamos al ataque final.
Quedan por delante otros 300 metros aproximadamente de subida, pero más técnica. Mucha pedrera, algún trozo para trepar...Cada vez más cansados, pero las vistas que nos vamos encontrando van subiendo la moral del equipo. Ya no nos queda casi nada alrededor más alto que nosotros y eso se convierte en un verdadero acicate para los peques. Miramos a lo lejos nuestra querida (y ahora insignificante) Serragorsa, lo que les da a los niños una verdadera dimensión de lo que están haciendo.
Alcanzamos el collado y cresteamos hasta alcanzar la Cova. De allí, un salto y a la cima.
OBJETIVO CONSEGUIDO!!!!

Muy emocionado de hacer mi primera cima con mi familia (falta el pequeño Lucas que se nos unirá pronto, seguro).

Nuevo avituallamiento, fotos, más fotos. Encontramos un hueco en la libreta y dejamos nuestra huella (sólo escrita y guardada en el buzón montañero). Ningún otro rastro.
Nuestras sonrisas y emociones las dejamos que se difuminen entre el viento y la memoria.

Emprendemos el descenso. Nos cruzamos en el collado con 3 senderistas que se sorprenden del equipo que desciende (el padre se hincha hasta casi flotar) y felicitan a los pequeños valientes.
Nos llevamos varios resbalones y culadas, como era de esperar, pero nada grave. Además, Nico descubre que el descenso por las pedreras puede hacerse más rapidamente y de forma más divertida derrapando... (apunta maneras el amigo).

Llegamos al coche y terminamos la etapa: casi 7 kilómetos, unos 600 metros de desnivel positivo, 3 horas y media.

Killian acaba de hacer nuevo reto en el monte Olimpo. Pero el que viene de estar con los dioses soy yo.