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20 de febrero de 2012

Los Barefoot ya tienen su categoría "especial" en una carrera

Interesante iniciativa esta de los organizadores de la Marató i Mitja de Castellón.
Este año introducen una categoría especial para corredores con calzado minimalista / barefoot. Supongo que habrá que afinar la definición, porque habrá mucho calzado a medio camino de todo, pero sin duda la iniciativa es cuanto menos novedosa, interesante y que dará que hablar.
Por supuesto que a mí no me verán en esta categoría. No porque tenga nada en contra, sino porque no estoy ni preparado ni se me ha perdido nada por ahí. Hago mis escarceos con el barefoot, me lo paso bien, disfruto, pero de momento, soy de los que necesita mediasuela, sobretodo cuando mi reto es la CSP 115.
Es cierto que desde que hace poco más de un año que empecé a saber de esto del barefoot por parte de mis amigos Pez y Jesús, el asunto ha eclosionado a nivel comercial y esto está haciendo que alcance a mucha más gente. Quizás esto está consiguiendo que más gente encuentre una forma más natural de correr?, más saludable?. No lo sé. Creo que la respuesta no la tiene nadie y la tenemos cada uno.

En definitiva cada uno tendrá que elegir su opción. 
Preguntarse qué busca con lo que hace, buscar los medios para conseguirlo, y no olvidarse de disfrutar.
Y si además te ponen una categoría especial, pues mira, no voy a ser yo quien lo critique.

2 de marzo de 2011

Algo más "nativos"

Anoche nueva salida de tullidos (Alvaro Tobillo Flojo y servidor, Michel Cintilla de Lomo) junto con el incansable nativo Jaime.
Y nueva experiencia.
Queríamos llanear, en terreno fácil, e ir sumando kilómetros. En total unos 17, no estuvo mal.
Lo mejor de la noche cuando Jaime pregunta: ¿oye y eso del Barefoot para qué leches es? (o algo así).
Acabamos en el parque de Historiador Vicente Ramos, sentados en el banco, quitándonos las zapas y riéndonos.
Lo demás ya os lo podeis imaginar.
Como me están gustando estas kedadas nocturnas.

4 de febrero de 2011

Hoy lo he probado.

Tras la jornada de descanso de ayer, en la que mi cintilla y alrededores me siguen llenando de sensaciones, y no siempre agradables, hoy tocaba nuevo trote, sin grandes pretensiones.
La idea: llanear, a buen ritmo, intentando centrarme en la pisada, como dicen mis amigos, intentando olvidarme de la rodilla. Y en esas iba hasta que al alcanzar los 8 kilómetros me he encontrado con la pista de tierra de inicio de la Goleta, además con arena recién puesta. Por un momento he pensado que Pez y Jesús habían pasado antes por allí y me lo habían dejado todo preparado para que surgiera el momento.

Así que sin pensarlo dos veces, me las he quitado, y he comenzado a correr.
Me ha costado mucho menos de lo que pensaba. En realidad, no me ha costado. Ha sido todo muy fácil. Las sensaciones, ahora positivas, se han trasladado a los pies, y han sido los únicos metros de carrera en los que no he pensado en la rodilla.
Han sido sólo 670 metros hasta casa: tierra, arena, asfalto, adoquín y cesped de la urba.
Sin duda repetiré la experiencia